Trabajar por los pequeños productores es erradicar la pobreza

San Salvador, El Salvador - 19 de Mayo de 2004.- Cómo conseguir que los pequeños agricultores sean parte de la cadena agroalimentaria fue el tema que se desarrolló durante una videoconferencia simultánea sobre agronegocios entre cinco países latinoamericanos. Esta importante actividad fue organizada por la Red Global de Aprendizaje para el Desarrollo (GDLN), cuya representación en El Salvador es Asociación Infocentros, a través de su Centro de Aprendizaje a Distancia.

En ella participaron representantes de los Gobiernos Locales, instituciones de educación y capacitación, organizaciones internacionales de desarrollo, asociaciones gremiales de productores, gestores de proyectos agroempresariales, entre otros, desde El Salvador, Honduras, Costa Rica, Colombia, Ecuador y, desde Washington, el Director de Agronegocios del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), Miguel García.

Este diálogo global, transmitida desde Washington, se llevó a cabo en el Infocentro Don Rúa y contó con la participación del Director de la Oficina de Agronegocios del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Eduardo Huidobro, institución patrocinadora del evento en El Salvador; el Asesor Principal de la Cooperación Alemana GTZ, Frank Pohl; el Director del Programa de Competitividad de la Cámara de la Agroindustria (CAMAGRO), Ever Hernández; la Consultora Principal del Programa de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en El Salvador, Mirta Molina y el Asistente Técnico de Agronegocios, Héctor Ivan Borja.

Durante dos horas y media, los panelistas de los 6 países discutieron sobre la importancia y posibilidad de integrar a los pequeños productores agrícolas a la cadena agroalimentaria, es decir al proceso de llevar los productos desde la finca hasta la mesa sin intermediarios.

La importancia del tema, se dijo, radica en que, de lograr la incorporación de estos pequeños productores, se facilita también su ingreso al mercado global; se vuelve más competitivo; su producto logra un mayor valor agregado y, por tanto, mejora la calidad de vida en las zonas rurales.

En El Salvador, explicó Huidobro, existe un aproximado de 250 mil pequeños productores dedicados a diferentes actividades, aunque con una notable mayoría entre los productores de granos y rubros de la ganadería. De estos, apenas unos 8 mil 750 están organizados en 250 grupos y tiene facilidades de accesar directamente al mercado. En general, en todos los países latinoamericanos, la mayoría de productores agrícolas son “pequeños”, es decir, que producen dos o tres hectáreas de tierra, como máximo.

Para el Director de Agronegocios del IICA, las razones por las que hay que incorporar a estos pequeños productores a la cadena agroalimentaria tienen que ver, en parte, con el fenómeno de la globalización. “Esta es una etapa de la humanidad con mayor complejidad en la apertura comercial y la mayor parte de los productores de nuestros países son pequeños y medianos y sus productos tienen menor costo que antes”, indicó.

Sin embargo, “todos tenemos derecho de enfrentarnos al reto del progreso económico. No podemos darnos el lujo de eliminar la oportunidad del progreso para estos pequeños productores”, expresó al argumentar la importancia del incorporarse a dicha cadena.

El director de la misión de cooperación técnica taiwanesa destacado en Honduras, el señor Huang, presentó el caso exitoso de un proyecto de producción de tilapias en jaulas flotantes en aquel país.

Según dijo, este proyecto inició en 2001 con tres grupos de productores que, al principio, obtuvieron, cada uno, ganancias mensuales de 3 mil lempiras y, actualmente, este margen se amplió a una ganancia de 5 mil lempiras al mes. Este proyecto, dijo, les permite vender a la semana de 3 a 5 mil libras de pescado. En el 2001, cada libra de tilapia la vendían a 13 lempiras y, en la actualidad, el precio por libra se ha incrementado a 16 ó 18 lempiras. Es decir, estos pequeños productores pueden llegar a generar ganancias semanales de hasta 90 mil lempiras.

Para lograr este exitoso resultado, dijo, Taiwán ha dado a estos pequeños productores asesoría para la producción, promoción y mejoramiento de la calidad del producto, capacitaciones permanentes; les ha enseñado con llevar el control de costos de producción, a negociar con los compradores, a realizar la comercialización directa sin intermediarios, entre otros.

Para que una iniciativa como esta funcione, dijo Huang, es fundamental tener acceso a nuevas tecnologías, apoyo financiero, contar con alianzas estratégicas y, sobre todo, tener disciplina en el trabajo.

Por su parte, el director de agronegocios del MAG enfatizó en la importacia de generar entre los pequeños productores la cultura de la asociatividad, debido a que, de lo contrario, estos resultan ser grupos sociales muy débiles, carentes de representación, recursos, tierra y conocimientos.

Los panelistas hablaron entonces del papel que los Gobiernos deben desempeñar ante este problema. Miguel García aseguró que los Gobiernos deben, entre otras cosas, generar políticas agresivas e incluyentes; fomentar la capacidad de organización entre los campesinos; crear redes de introducción a los mercados, entre otros. Otras conclusiones sobre el tema fueron la necesidad de buscar estrategias para aprovechar las grandes oportunidades de negocios que las tendencias del mercado mundial marcan actualmente; enfatizar en la estabilidad macroeconómica; mantener contacto entre los países para compartir experiencias exitosas; apoyar a los pequeños productores para que descubran las características del mercado, sus exigencias y preferencias; fomentar acciones conjuntas y coordinadas entre cada uno de los actores de la cadena agroalimentaria, entre otras

Para mayor información sobre esta actividad o para conocer sobre futuras actividades de GDLN en El Salvador, sírvase contactar a Ethel Kuri (ekuri@ifc.com.sv).